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El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura

No me suele gustar la novela histórica. Sobre todo desde que empezaron a proliferar esos productos ligeros con los que se convence a los lectores de que leyéndolos matarán dos pájaros de un tiro: aprender historia y disfrutar de una buena narración. Pero es obvio que eso no es verdad, en ninguno de los sentidos, y quienes lo crean están equivocados doblemente.

Tampoco me convencen las etiquetas comerciales. Una novela es, en principio, buena o mala independientemente del subgénero a que pertenezca. Naturalmente, se han escrito novelas magníficas que pueden clasificarse como históricas, pero su calidad las avala por sí mismas, independientemente del género.
En este caso, todo el que no esté demasiado al tanto de las circunstancias del asesinato de Trotsky se enterará de muchas cosas.
Él autor explica su propósito fundamental: “… quise utilizar la historia del asesinato de Trotski para reflexionar sobre la perversión de la gran utopía del siglo XX, ese proceso en el que muchos invirtieron …

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